Campaña de Oración: “Tú al menos procura consolarme”

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La campaña de oración Tú al menos procura consolarme surge como respuesta a la petición de nuestra Señora a la Hermana Lucía, que se conoce como la Gran Promesa.

Queremos desagraviar al Inmaculado Corazón de María, como Jesús y Ella misma lo han pedido, y hacer reparación por la Sagrada Eucaristía, tan maltratada en estos tiempos.


Acto de desagravio  para consolar al Corazón Inmaculado de María

Se repite después de cada intención, la jaculatoria:

Corazón de María, os queremos consolar.

  • De las blasfemias que lanzan hombres ingratos contra Dios y contra Vos, 
  • De la injuria que os hacen los que  niegan vuestras excelsas prerrogativas,
  • De la destrucción y profanación de los templos, altares y de las sagradas imágenes, y de los que ridiculizan y desprecian vuestro culto y las prácticas católicas,
  • De los sacrilegios que se cometen  contra la Eucaristía,
  • De la profanación de los días del Señor, de las irreverencias en los templos y de los pecados que se cometen en vuestras festividades,
  • De los escándalos y pecados de modas, diversiones y espectáculos,
  • De la impiedad de los enemigos de Cristo, 
  • De las persecuciones de que es objeto la Iglesia Católica, fundada por vuestro Hijo,
  • De la indiferencia y frialdad de muchos católicos tibios y flojos en el servicio de Dios, de su poco amor y devoción,
  • De la tristeza que os causa ver que tantos pecadores se condenan,
  • De la injuria que os causan los que desesperan de Vuestra Bondad,
  • Del sufrimiento que os causa ver a tantos hijos vuestros privados en los últimos meses de la Santa Misa, la Comunión, los Sacramentos y la atención espiritual,
  • Del dolor que os causa ver morir a tantos hijos vuestros en la soledad, sin sacramentos, abandonados o alejados de sus seres queridos,

Rogad por nosotros, Inmaculado Corazón de María, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén. 

Texto principal de la Gran Promesa del Inmaculado Corazón de María

El día 10 de diciembre de 1925, se le apareció la Santísima Virgen y al lado, suspenso en una nube luminosa, un Niño. La Santísima Virgen, poniéndole una mano en el hombro, le mostró al mismo tiempo un Corazón que tenía en la otra mano, cercado de espinas.

Al mismo tiempo dijo el Niño:

—Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para arrancárselas.

En seguida dijo la Santísima Virgen:

—Mira, hija mía, mi Corazón, cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que durante cinco meses, en el Primer Sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan 15 minutos de compañía, meditando en los 15 misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas.

Reza el Rosario todos los días con la intención de desagraviar el Inmaculado Corazón de María y escríbenos para contarnos cuántos rosarios vas a ofrecer a Nuestra Señora hasta el 20 de junio, Fiesta del Inmaculado Corazón de María.

 


Acto de desagravio  para consolar al Corazón Inmaculado de María

Se repite después de cada intención, la jaculatoria:

Corazón de María, os queremos consolar.

  • De las blasfemias que lanzan hombres ingratos contra Dios y contra Vos, 
  • De la injuria que os hacen los que  niegan vuestras excelsas prerrogativas,
  • De la destrucción y profanación de los templos, altares y de las sagradas imágenes, y de los que ridiculizan y desprecian vuestro culto y las prácticas católicas,
  • De los sacrilegios que se cometen  contra la Eucaristía,
  • De la profanación de los días del Señor, de las irreverencias en los templos y de los pecados que se cometen en vuestras festividades,
  • De los escándalos y pecados de modas, diversiones y espectáculos,
  • De la impiedad de los enemigos de Cristo, 
  • De las persecuciones de que es objeto la Iglesia Católica, fundada por vuestro Hijo,
  • De la indiferencia y frialdad de muchos católicos tibios y flojos en el servicio de Dios, de su poco amor y devoción,
  • De la tristeza que os causa ver que tantos pecadores se condenan,
  • De la injuria que os causan los que desesperan de Vuestra Bondad,
  • Del sufrimiento que os causa ver a tantos hijos vuestros privados en los últimos meses de la Santa Misa, la Comunión, los Sacramentos y la atención espiritual,
  • Del dolor que os causa ver morir a tantos hijos vuestros en la soledad, sin sacramentos, abandonados o alejados de sus seres queridos,

Rogad por nosotros, Inmaculado Corazón de María, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.